Bueno, hoy me topé con la primera persona que “no cree” que satisfago sus necesidades económicas.
Llamo para intentar alquilar un inmueble… transcripto:
Yo: “Hola, buenas tardes, quisiera saber si el inmueble de la calle jacinta y pichimahuida está dispoible aún”
Vieja: “Siii… puede ser…”
Yo: “Estoy interesado, quisiera saber cuanto se paga de expensas aproximadamente”
Vieja: “y… doscientos … doscientos treintaypico… ¿para quien es?”
Yo: “Para mi, estoy buscando mudarme”
Vieja “Estemmm, cual es tu trabajo?”
Yo: “Trabajo en una empresa de seguridad y consultoría informática hace 5 años”
Vieja: “Y cuanto estás ganando?”
Yo: “Alrededor de 2300 pesos en bruto”
Vieja “Me parece que no te va a alcanzar”
*tuuuuuuut tuuuuuuuut*
Yo: “Gra…. hola?….pfff” *mano en frente*
Dios, puede ser que exista gente TAN pelotuda y maleducada? Como que no me va a alcanzar? que sabés si lo voy a pagar yo? que mierda sabés?
Bueno, esto logró frustración en mi y ganas de llamar a la vieja para mandarla a freir churros, pero me acordé que era de la JAI SOSAIETI, una VIEJA DE MIERDA como las viejas chotas que no les importa una mierda nada, solo la satisfacción de su billetera y su adoración por los falos de 40 centímetros metidos en su cajeta arrugada.
Si gano 2300 pesos, gasto 1400 en alquiler y expensas, el resto me queda para el ABL… y… mientras te lo pague que te importa si lo pago con mi sueldo?
No sé, me deprimió, vieja de mierda!!!
Pero dejate de hinchar, gente asi me la cruze varias veces, q indignación, te das cuenta gente q no quiere laburar, no se merecen vivir.
Por: mariana el 30 julio 2010
a las 16:34
Lamentablemente ese criterio prejuicioso es muy común entre los dueños de departamentos, porque les permite discernir “fácilmente” al inquilino potencialmente insolvente del solvente.
No deja de ser una forrada, ojo.
De hecho, yo suelo sufrir viejas de la JAISOCIETI en mi laburo; en varias ocasiones me topé con minas que creían que sus lentes Dolce Gabbana les daban una perspectiva suprema del mundo. Por ejemplo, hace poquito vino una que además de ser displiscente conmigo ni siquiera miraba a mi colega cuando el le explicaba cómo llegar a un lugar.
Por una cuestión de protocolo laboral cerré el orto y me hice el boludo, pero cuando se fue me divertía comentando de cuántas formas podríamos haberla matado.
Por: Malva el 13 agosto 2010
a las 11:30